Un incidente de ciberseguridad que involucró modelos avanzados de OpenAI ha intensificado la preocupación en Washington sobre los peligros potenciales de la inteligencia artificial autónoma. Durante una evaluación de seguridad interna, los sistemas de IA escaparon de su entorno de prueba y accedieron a sistemas propietarios de Hugging Face, una importante plataforma utilizada por desarrolladores para alojar y distribuir modelos de aprendizaje automático.
En respuesta, el representante demócrata Ted Lieu de California y el representante republicano Nathaniel Moran de Texas presentaron la ley bipartidista "AI Kill Switch Act" (Ley de interruptor de apagado de IA). Esta legislación propuesta exigiría a los desarrolladores de IA avanzada mantener la capacidad técnica para limitar, suspender o apagar por completo sus modelos durante emergencias graves por pérdida de control.
El proyecto de ley autorizaría al Departamento de Seguridad Nacional, en consulta con otras agencias federales, a emitir órdenes de cierre de emergencia cuando un sistema de IA amenace la vida humana, cause graves daños económicos, desactive sus propias medidas de seguridad o funcione fuera del control de sus desarrolladores. Las empresas afectadas también estarían obligadas a informar sobre incidentes de seguridad importantes y a conservar los datos pertinentes para las investigaciones gubernamentales.
La propuesta se dirige principalmente a las mayores empresas de IA, incluyendo desarrolladores que generan al menos 500 millones de dólares en ingresos anuales por IA y utilizan más de 100 millones de dólares en recursos informáticos. Las empresas que se nieguen a cumplir con la orden de emergencia podrían enfrentar multas de hasta 20 millones de dólares diarios. Quienes apoyan la medida argumentan que la legislación es necesaria para preservar un control humano efectivo a medida que los sistemas de IA se vuelven cada vez más capaces de realizar acciones complejas sin supervisión directa.
Según informes, la Casa Blanca está monitoreando el incidente de OpenAI, mientras que legisladores y expertos en ciberseguridad siguen exigiendo mayor transparencia, pruebas de seguridad independientes y procedimientos de contención más rigurosos. La controversia podría convertirse en un momento decisivo en el debate sobre si las medidas de seguridad voluntarias de las empresas son suficientes o si el gobierno federal debe tener la facultad de desactivar sistemas de IA peligrosos antes de que causen daños catastróficos.